Descripción
La destrucción creadora Gustav Klimt. Fundación Juan March, como nuevo, 2005, buen precio, en oferta
A fines del siglo XIX, Viena se convirtió en el escenario de un gran cambio de época, en el que convivieron, a la vez, la destrucción y disolución de lo antiguo y la creación de lo nuevo. El pintor Gustav Klimt (1862-1918), simbolizó como nadie, especialmente entre 1894 y 1907, aquella paradójica “destrucción creadora”, en expresión de Joseph Schumpeter. Los sucesos en la vida del artista entre 1894 y 1907 marcaron una auténtica cesura en su obra: las querellas y polémicas en torno a las monumentales pinturas encargadas a Klimt para el techo del Aula Magna de la Universidad de Viena, y su pintura mural dedicada a Beethoven en la XIV Exposición de la Secession, en 1902, fueron determinantes para su carrera artística y constituyeron, hasta cierto punto, la cifra de la reorganización de todo un mundo que se produjo en el cambio de siglo.











