Descripción
Crónicas del Guerra de Jaime Campmany. Editorial Espasa (Madrid, 1993). Edición en rústica de bolsillo dentro de la colección editorial Espasa Humor. 268 páginas.
Recopilación de las columnas del periodista Jaime Campmany publicadas en el diario ABC.
Voy a empezar cogiendo el toro por los cuernos. Afirmo que en el retablillo político de la transición no hay títere más inquietante, procaz y mordaz, perturbador, seductor y abominable que Alfonso Guerra. Tengo para mí que su figura llena por sí sola los tres últimos lustros de la política española. Con sólo los materiales de su biografía: obras y trabajos, valedores y enemigos, desvergüenzas y desplantes, idas y venidas, favores e insultos, sus halagos de demagogo y su frialdad para sembrar de cadáveres políticos el camino de su ambición de poder, se podría componer perfectamente la cumplida historia de estos quince años de democracia incipiente. Toda la historia de la transición, desde Suresnes a Maastricht, discurre bajo el arco de triunfo de Alfonso Guerra despatarrado. Nadie como él ha logrado levantar en este país tantos arrebatos de fervor junto a tantos ataques de cólera, tantas admiraciones y temores, por un lado, y tantos desdenes y desprecios, por otro. El duque de Suárez posee un fuerte atractivo personal, que le llevó al protagonismo de la transición española hacia la democracia, y a Felipe González nadie podría regatearle una cierta repajolera habilidad para fascinar y embaucar al gentío, que le mantiene en el Gobierno desde hace diez años. Pero ni el uno ni el otro pueden eclipsar la admirable capacidad de Alfonso Guerra para entusiasmar a medio país y cabrear al otro medio. Con ningún otro torero de la política, el ruedo ibérico se parte tan limpiamente y todas las tardes en las dos dramáticas mitades tradicionales, sol y sombra, encrespadas y divididas. En este país donde la política se hace tan a menudo con Fulanos y Menganos, y donde el fulanismo florece a cada primavera, el gran fulanismo de hoy, el fulanismo en estado más puro, el más controvertido y apasionado, es, sin duda, el guerrismo, por encima del pujolismo, del fraguismo o del suarismo.
Jaime Campmany en la introducción a Cronicas del Guerra











