Descripción
Flos Sanctorum de Francisco de Paula Morell. Librería editorial Santa Catalina (Buenos Aires, 1952). Edición en rústica ilustrada con pequeños grabados. 407 páginas.
El Flos Sanctorum de Francisco de Paula Morell «comprende la vida de los santos y principales festividades del año. Ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las oraciones litúrgicas de la Iglesia«.
Se denomina en latín Flos sanctorum a las traducciones y ediciones hispanas de la famosa Legenda Sanctorum o Legenda Aurea, llamada también Historia Longobardica, de Jacobo de Vorágine (1230-1298), que en español es usual pero impropiamente llamada Leyenda dorada, una colección hagiográfica de vidas de santos que fue muy importante para la iconografía del Arte cristiano en general, y llegó a configurar un subgénero biográfico característico, el legendario.
La Leyenda áurea de Jacopo da Varazze, compuesta alrededor de 1260, fue ampliándose incesantemente actualizada con vidas de santos propios de cada país. Pero cabe hablar de dos épocas distintas: la pretridentina y la postridentina.
La Leyenda áurea se tradujo dos veces al español configurando dos tradiciones distintas según Thompson y Walsh, una más antigua, la compilación A, y otra más reciente, la B.
La tradición más antigua arranca de una compilación del siglo XIV y dio lugar, por un lado, a una versión en que un autor anónimo, probablemente entre los años 1475 y 1480, antepuso al texto narrativo de cada vida la curiosa, a veces estrafalaria, etimología del nombre dando lugar al incunable Flos sanctorum con sus ethimologías y sus derivados. Por otro lado, dio lugar al incunable Leyenda de los santos que vulgarmente flossantorum llaman, sin estos añadidos, impresa entre al menos 1490 y 1579.
La tradición más moderna arranca de una compilación del siglo XV que dio lugar al Flos sanctorum renacentista de entre los años 1516 a 1580, atribuido indistintamente a Gonzalo de Ocaña, a Pedro de la Vega o a ambos.
Tras el Concilio de Trento estas leyendas piadosas quedaron profundamente desacreditadas y tuvieron que someterse a un control histórico más fiel. Esta tercera tradición es la del legendario postridentino. La primera colección sometida a estas consideraciones críticas fueron las Vitae sanctorum (1575) de Lipomano y Surio, que fueron el germen de todas las demás, incluidas, ya en el siglo XVII, el célebre Flos sanctorum nuevo de Alonso de Villegas y el no menos leído Flos sanctorum en tres volúmenes el jesuita padre Pedro de Ribadeneyra.
En el siglo XVIII se impuso el Año cristiano del padre Jean Croisset, traducido al español por el padre José Francisco de Isla, también jesuita. Una obra similar española fue la de Joaquín Lorenzo Villanueva, el Año cristiano de España en 19 volúmenes (Madrid, 1791-1803). (Fuente: Wikipedia)











