Descripción
Cartas marruecas. Cadalso. segunda mano, libro barato
En el siglo XVIII predomina la cultura francesa en toda Europa, y la lengua francesa se puso de moda. En España reinan los Borbones, de origen francés. La influencia del país vecino fue enorme. El pensamiento del siglo XVIII descansa sobre dos principios que paulatinamente se habían gestado en el siglo anterior: el racionalismo y el naturalismo. Por el primero la razón se va a erigir en guía de la verdad; la verdad -decían- es la claridad; y ver claro es lo racional. Luz, mucha luz que desterrará las tinieblas. Será, pues, el Siglo de las luces. La fe había sido una venda que había impedido la claridad. Por el segundo, la naturaleza se convierte en ideal del hombre; es una naturaleza cuyos límites son racionales. En perfecta coherencia con este pensamiento se acuñan expresiones como religión natural, derecho natural, estado natural, moral natural etc. Razón y naturaleza son los dos puntales en que se apoya el mundo nuevo, en el que no cabe ni la Revelación ni lo Sobrenatural.
Con estas nuevas ideas intentaron crear una época llena de ilusión y optimismo. Se afirmaba: el hombre es bueno por naturaleza; se llegará a la felicidad mejorando las injustas condiciones sociales de la vida mediante un fortalecimiento económico y una adecuada instrucción del pueblo.
Objeto prioritario de filósofos y escritores fue el planteamiento serio de la cultura heredada de sus predecesores ante la que adoptaron una actitud crítica. Se dedicaron a pasar por el tamiz las ideas, creencias, sentimientos y actitudes de sus antepasados, unas veces abiertamente, otras bajo el disfraz literario de cartas, marroquíes. De esta manera fueron socavando los principios en que se apoyaba el Antiguo Régimen.
A esta revolución del pensamiento europeo se la ha llamado con acierto crisis de la conciencia europea.












