China y Oriente

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Diario de viaje de la misión en China del dominico Fray Domingo de Navarrete en 1657.

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Descripción

China y Oriente de Fray Domingo de Navarrete. Ediciones La Nave (Madrid, SF). Sin fecha, ediciónd e los años 40. Edición en cartoné y tela. Ilustraciones acompañando el texto. Prólogo de Miguel Herrero. 412 páginas.

HE leído algunos viajes que andan impresos, y notado en ellos mucho que, por común y trivial, no merece ponderación ni es capaz de misterios y encarecimientos. En particular, leí uno que ciertos personajes hicieron desde Veracruz hasta Méjico, con tantas exageraciones de dificultades, aspereza, trabajos, frío, hambre y otras calamidades, que da bien a entender su autor que excede en muchos quilates a lo que ello es; Y Si en camino tan conocido, trillado y común, y que es cierto haber otros en España peores, deja correr tanto la pluma, ¿qué hará cuando tratare de viajes ocultos y retirados a nuestra vista? No he de seguir este rumbo, ni hacer misterio de lo que carece de él; procuraré no cansar al lector con ponderaciones excusadas, ni añadir encarecimientos a lo ordinario y vulgar. Los últimos términos de la parte más esclarecida del orbe, que es la Asia, los ocupa el Imperio más noble en lo natural de cuantos gozan de la claridad del Sol. Llamámosle vulgarmente los europeos la Gran China, y con muchisima razón, pues en todo es grande, rico, fértil, abundante y poderoso, como se verá claramente de lo poco que aquí se escribe de él. Pero antes de comenzar es muy conveniente declarar primero el nombre, y saber su origen para proceder con inteligencia en la materia. Es cosa constante que el nombre de China—los franceses e italianos pronuncian Cina—no es el propio de aquel Imperio, sino impuesto por los extranjeros que a él iban a tratar y contratar; de aquí lo tomaron los portugueses y después los nuestros de Filipinas. Los mercaderes de China que pasaron a Manila, preguntados qué gente o qué querían, respondían: «Xan Lai», esto es : «Venimos a tratar y contratar». Los españoles, aunque no entendían la lengua, concebían que era nombre de nación, y juntando aquellas dos voces la hicieron una, con que hasta hoy nombran a los chinos, llamándoles sangleyes. El nombre más común y ordinario que aquella gente da a su Imperio, así en los libros como hablando entre sí, es Chung Kue, esto es, Reino de en medio. Antiguamente daban dicho nombre a la provincia de Ho Nan, la cual viene a estar casi en el medio y corazón de aquel Imperio. De aquí se derivó después a todo aquel país. Otros dicen que entendía el chino estar su reino en medio del mundo, por faltarle noticias de los muchos que en él hay. Por lo cual, le llaman también Tien Hia, esto es Mundo o parte la mayor y más principal de él. Otro nombre y bien común, le dan, llamándole Hoa
Kue, o Chung Hoa, quiere decir Reino Florido, jardín, floresta y amenidad de en medio del mundo. En tiempo del emperador Xun se usaba mucho de este nombre; en escritura se usa hoy también: viénele muy acomodado a aquel Imperio, porque, a la verdad, todo él es un jardín hermoso, y una apacible y amena floresta.

Prólogo a China y Oriente de Miguel Herrero.

 

 

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