La muerte del imperio azteca

10,00 

La muerte del imperio azteca según maquetas originales de Jean Latour y en una edición impecable del Círculo de Amigos de la Historia de finales de los años 60. Incluyendo ilustraciones del archivo de la Biblioteca Nacional de París.

1 disponibles

SKU: 10769 Categoría:

Descripción

La muerte del imperio azteca de Jean Latour. Editorial Círculo de Amigos de la Historia (Madrid, 1968). Encuadernación en cartoné, holandesa, dorados en el lomo. Ilustraciones en blaco y negro seleccionadas en los archivos de la Biblioteca Nacional de París. 254 páginas.

 

A la vuelta de Alvarado a Cuba con su rico cargamento y maravillosos relatos del gran imperio de México, Velázquez se entusiasmó; sus sueños de avaricia y ambición le parecían prestos a realizarse. Decidió armar otra escuadra más fuerte para someter el país. A tal fin no se limitó a solicitar autorización de la comisión jeronimiana de Santo Domingo, y envió a su capellán a España con la parte del oro traído de México que correspondía al Rey y con todos los informes que se habían podido recoger sobre aquel imperio. Después de haber hecho valer sus servicios, solicitaba de la Corte plenos poderes para la conquista y colonización de los territorios recientemente descubiertos. Y, sin esperar respuesta, comenzó los preparativos de la expedición, buscando sobre todo una persona capaz de compartir los gastos y dispuesta a tomar el mando. Con algún retraso y ciertas dudas, encontró en Hernán Cortés a la persona más propia para llevar a cabo aquella gran empresa. Hernán Cortés, nacido en Medellín, población de Extremadura, el año 1485, era oriundo de una antigua y respetable familia. Su padre, Martín Cortés de Monroy, Capitán de Infantería no muy rico, pero hombre de honor sin tacha, parecía haber gozado de una gran estima, así como su madre, doña Catalina Pizarro Altamirano, dotada también de excelentes cualidades. Dicen que Cortés había tenido en su infancia tina constitución débil, pero con la edad se había ido fortaleciendo. A los catorce años se le envió a Salamanca. Su padre, a quien la despierta y brillante disposición natural de su hijo infundía grandes esperanzas, le destinaba a la abogacía, carrera más lucrativa que la suya propia. El hijo, sin embargo, no satisfizo las ambiciones paternas. Hernán no demostró mucha inclinación a los libros.

La muerte del imperio azteca

Libros Vea y Lea

 

 

Información adicional

Peso 0,3 kg
Autor

Editorial

Año Edicion

Conservación

Soporte al cliente