Descripción
Hijos de la ira. Dámaso Alonso, ensayo, segunda mano, barato
En esta obra literaria, Dámaso Alonso analiza al hombre desde una perspectiva totalmente existencialista. Orientado en el punto de vista de la posguerra, el hombre es un ser insignificante cuya vida no tiene ningún sentido, los muertos son los únicos seres realmente libres, porque ya no sufren de los tormentos que acechan a los hombres vivos y que los hacen padecer. Ante el vacío de la vida del hombre, necesita la creencia en la existencia de un Dios, de algo a lo que aferrarse, para evitar la soledad que siente, como expresa el poema «en la sombra».
En «Insomnio», Dámaso Alonso habla de los hombres como cadáveres vivos cuyas almas se pudren, debido a la rabia que guardan en su interior. Ante esta situación, pide explicaciones a Dios «¿Qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre».
La injusticia domina al hombre desde la niñez hasta la muerte, destruye su inocencia («Injusticia»), y dice que los hombres están subordinados al «terrible poder», la muerte. Sin embargo («soy hombre, como un dios / soy hombre, dulce niebla, centro cálido / pasajero bullir de un metal misterioso que irradia la ternura») el hombre no se rinde ante «la injusticia» de verse arrojado a la vida, sino que ha de sentirse capaz de superarlo todo y seguir viviendo.
El hombre en la guerra se ha convertido en un Caín: ha matado a su hermano y ahora siente remordimientos.
En «monstruos» poema principal en el que describe al hombre como un ser despreciable ante los demás de su condición. Siente miedo de los seres que le acechan: «¡ son monstruos, estoy cercado de monstruos!». Estos seres interrumpen la tranquilidad convirtiéndola en una situación desesperante y angustiosa.
En el día de los difuntos «Ay, yo no soy, / yo no seré / hasta que sea / como vosotros muertos», el poeta medita sobre su propia vida, y sobre la vida y la muerte en general. El poeta se muestra lleno de asco ante la estéril injusticia del mundo y la total desilusión de ser hombre, le hace envidiar la paz gloriosa de los muertos. Por lo que siente envidia hacia ellos, aquí representa mediante la introducción de paisajes otoñales la transición del ser al no -ser. Representa mediante la escena de un entierro en el que aparecen una serie de imágenes de terror asociadas al momento de la muerte presenciado por parientes y amigos.
En el poema «preparativos de viaje» se describen diferentes actitudes de los moribundos: nerviosismo, angustia, súplica de socorro…etc., como podemos observar en «algunos llaman con débil voz a sus madres / otros voltean la cabeza a un lado y otro lado».
En el poema «A pizca» expresa la búsqueda de la esencia del ser, el poema parte de una situación real, trata de la guerra civil (1936-1939) mediante el ejemplo de la muerte de un perro, el poeta proyecta una mayor conciencia de vivir y cierto presentimiento trascendental, también vuelve a aparecer la angustia existencial.











