Descripción
Escarabajos laboriosos y condesas locuaces, cabezas parlantes y caracoles enamorados, el espiritismo como terapia contra la obesidad y una generosa muestra de la enigmática fauna marina: tales son algunos de los ingredientes que componen esta segunda parte de «Mi familia y otros animales», tan fresca y chispeante como la primera. n mucho humor, que trata también de cosas serias, como serio es el objetivo al que Gerald Durrell —antes que nada zoólogo muy humano— ha consagrado su vida y los frutos de su actividad literaria: evitar que la existencia de los hombres se empobrezca con la desaparición de quienes son sus compañeros naturales.
















