Descripción
Hielos a la deriva de Libuse Moníková. Editorial Anaya & Mario Muchnik (Madrid, 1994). Edición en rústica con solapas dentro de la serie editorial Analectas. 276 páginas.
Según Shakespeare, Bohemia linda con el mar. Desde luego, no con ese mar del Norte cuyo extremo más lejano baña el este de Groenlandia, lugar al que ha ido a parar cierto individuo apellidado Prantl que tiene Praga por ciudad natal. Su labor consiste en exponer las bases del teatro isabelino a unos esquimales adolescentes que asisten a clase sin el menor entusiasmo, con frecuencia incluso algo bebidos. Para colmo tiene que vérselas con un pastor protestante que le reprocha en tono disgustado: «La ausencia de aguas freáticas y la falta de madera no son razón para que usted deduzca que también Dios está ausente de estas tierras». De ahí que Prantl acabe aceptando la invitación de cierta Sociedad Austríaca de Pedagogía y se incline por asistir a un seminario internacional que ésta organiza. Pero, en lugar de prestar oído a las peroratas absurdas de su colega soviético acerca de la educación para la paz del género humano, prefiere tomar otro sendero y, casi sin darse cuenta, se encontrará medio a ciegas inmerso en un asunto amoroso que fundirá la coraza helada con que, a modo de armadura, ha conseguido proteger su corazón de exiliado vitalicio. Karla es mucho más joven que él, se gana el sustento oficiando de «doble especial» en algún que otro rodaje de película y conseguirá, durante su viaje común a lo largo de la frontera checoslovaca, que el hombre rompa al fin a hablar de su juventud, de la guerra, de la emigración. ¿Dónde está Bohemia? Libuse Moníková nos cuenta en su emocionanté (y en ocasiones muy divertido) relato la historia de una nostalgia que adopta la forma de novela patriótica vuelta del revés. Porque Bohemia está en todas partes, donde quiera que haya exiliados, expulsados, expatriados, hielos a la deriva.












