Descripción
El rey de la ciudad púrpura de Rebecca Gablé. Editorial Círculo de Lectores (Barcelona, 2009). Edición en cartoné con sobrecubierta y punto de lectura de tela. 758 páginas.
Londres, 1330. La ramera Babilonia, la madre de todas las abominaciones de la tierra, así llamaban los londinenses a su ciudad en aquella época convulsa. Pero Londres es también la ciudad purpura, la más lujosa y preciada; el lugar en el que el poder y el dinero gobiernan por encima del rey. Entre quienes se afanan en enriquecerse está el comerciante de paños Rupert Hillock, personaje brutal y déspota que maltrata a sus aprendices, en especial a Jonah, su primo huérfano, quien sólo cuenta con la protección de su abuela Cecilia, mujer astuta e inteligente que le enseña todas las artes del negocio que su maestro le oculta. A espaldas de Rupert, la abuela hace sus propias transacciones con acierto: aprovechando la guerra inminente contra Escocia, compra paño barato y lo vende a los nobles a bajo precio para que vistan a sus soldados. Por su parte, Jonah observa con interés los cambios que se suceden en Londres mientras sueña con escapar del lazo de aprendizaje que lo ata a su primo y hacer él solo su fortuna. La muerte de su abuela le dejará una sustanciosa herencia, pero Jonah deberá antes conseguir su liberación. Algo nada fácil, pues su primo está dispuesto a hacer todo lo posible para impedirlo…
Rebecca Gablé La escritora alemana Rebecca Gablé nació en 1964 en un pueblo del Bajo Rhin, cerca de Colonia. A los veinte años empezó a trabajar como admi-nistrativa. Años más tarde, v tras publicar su primera novela, decidió dar un giro a su vida profesional e inició estudios de historia y literatura medieval inglesa en la Universidad de Düsseldorf, en donde más tarde ejerció también de profesora. Aunque inicialmente escribió novelas de misterio, pronto encontró su propia voz en la novela histórica, que ha cultivado con éxito con títulos como El rey de la ciudad púrpura o El segundo reino, obra esta última ambientada en la Inglaterra del siglo XI y que tuvo su continuidad en El traductor del rey.












