Descripción
Dietas de Ana M. Lajusticia Bergasa. Editorial Plaza & Janés (Barcelona, 1978). Edición en cartoné con sobrecubierta. 213 páginas.
Ana Mª Lajusticia Bergasa nació en Bilbao en 1924. Licenciada en Ciencias Químicas y Diplomada en Nutrición, cursó estudios sobre Agricultura y Alimentación animal, publicando trabajos sobre temas agrícolas en revistas especializadas. Fue profesora de Ciencias en un Instituto de Enseñanza Media, dedicándose finalmente, desde hace unos años, a la Dietética y uso de hierbas medicinales. En este campo ha colaborado en empresas de nutrición. Se ha especializado en el estudio de los problemas ocasionados por las deficiencias de alimentación, y en el II Simposio Mundial sobre el magnesio, celebrado en Montreal, presentó una ponencia sobre los Fundamentos bioquímicos de la utilización de sales de magnesio en el tratamiento de la artrosis y la prevención del cáncer. Armada con tal equipaje de conocimientos científico-teóricos, Ana Mª Lajusticia abordó su primera obra, «La alimentación equilibrada en la vida moderna», cuyo necesario complemento nos ofrece hoy, «Dietas», obra que trata de responder a las muchísimas peticiones que se le hicieron con motivo de la aparición de su primer libro.
Como ha contado en más de una ocasión: “He estado 21 años con un corsé de varillas; sé lo que es estar enferma, sé lo que es estar bien”. Se refiere a la prescripción médica que le hicieron en 1955 y que siguió a pies juntillas hasta 1973. Con 43 años le fue diagnosticada una diabetes tipo II que no auguraba la longevidad y extraordinaria que exhibe hoy en día. Gracias a su formación como química investigó hasta dar con el problema: su alimentación era muy deficiente. Carecía de aportes proteínicos y vitamina C, se excedía en el consumo de hidratos de carbono y las verduras que consumía eran pobres en magnesio.
Mediante un cambio en la dieta y un incremento significativo de aportación de magnesio, su vida cambió. Con 52 años dejó de usar corsé y tuvo que enfrentarse a las consecuencias de la atonía muscular que ese andamio artificial había provocado en su espalda. La propia curación, el descubrimiento en la propia piel de lo mucho y bueno que puede hacer una alimentación corregida y ajustada convirtió a la vasca en un paladín de la causa del magnesio y de otros elementos que tanto bien hacen a nuestra salud.












