Celia en la revolución, el libro póstumo de Elena Fortún (nombre literario de Encarnación Aragoneses de Urquijo; Madrid, 1886-1952), que ahora reedita Renacimiento como pieza fundamental de su biblioteca dedicada a la autora, y que hasta la fecha sólo podía encontrarse —como pieza “rara” y, por tanto, cara— en algunas librerías de viejo. La novela, que se edita con muy útiles prólogo e introducción a cargo respectivamente de Andrés Trapiello (who else?) y de Marisol Dorao, biógrafa de la autora (y auténtica rescatadora del manuscrito, perdido entre los papeles que conservaba la viuda del hijo de Fortún en Estados Unidos), fue publicada en 1987 por Aguilar —el mismo sello de toda la serie de Celia— a partir de un manuscrito de 1943. Como señala Trapiello, Fortún pertenece a esa largo tiempo olvidada “tercera España”, demócrata, liberal y mayormente republicana “de orden” —alejada de la izquierda revolucionaria y de la derecha fascistoide—, que fue estigmatizada por ambos bandos durante la Guerra Civil y, más tarde, también sufrió lo suyo durante el primer franquismo. Casada infelizmente con un militar republicano que se suicidó en el exilio y, según parece, lesbiana en una época en que más valía no atreverse a manifestarlo, no fue precisamente una mujer dichosa. Supo ganarse la independencia económica muy pronto, colaborando en las páginas infantiles de los periódicos (de Abc, donde fue presentada por la escritora feminista María Lejárraga, esposa del caradura de Gregorio Martínez Sierra, a quien permitió firmar con su nombre obras suyas) y, más tarde, con el apabullante éxito de sus series de Celia, Cuchifritín y Matonkikí. Celia en la revolución es, más allá del carácter de su protagonista y de su condición de lectura juvenil, una novela sobre la Guerra Civil escrita desde una perspectiva liberal. A través de Celia, una muchacha de 15 años que aparenta bastantes más, lo que le permite mayor libertad de movimiento y viajar sola, visitamos (entre otros sitios) el Madrid de la guerra —con “sacas”, “paseíllos” y checas incluidos— y de las gentes que allí trabajaban, vivían y sufrían, y asistimos también al breve romance de la protagonista con Jorge, un joven comunista que intenta convencerla sin éxito. Y todo con esa mirada realista que la autora despliega sobre los más variados ambientes y personajes. Una novela para todos que viene bien leer y recordar mientras viene el Gobierno que no acaba de llegar.





