Descripción
La figura de Balthus muestra siempre un aura de misterio. Por el mundo de su infancia transitan personajes tan ilustres como Rainer MariaRilke, quien ya intuye su genio. Los grandes maestros clásicos Piero della Francesca, Velázquez y, por encima de todo, Gustave Courbert, guían el aprendizaje del joven Balthus, siempre a utodidacta, cuya pintura muestra la inclinación del artista a reflejar su mundo interior. Balthus aspira a una pintura alejada de las modas y las vanguardias de su tiempo, como también a una forma de vida que no se corresponde ni con el siglo que le ha tocado vivir ni con sus orígenes, de ahí que se construya una identidad que evoca la grandeza y la pureza de espíritu de un pasado que venera.