Descripción
Don de las mujeres
Alvaro Pombo juega desde el principio una baza que requiere a un escritor de verdad: busca el efecto de que el lector esté atento casi desde el primer momento a descubrir desde dónde le habla la voz protagonista. Es una expectativa cuajada por la propia voz, en primer lugar, y por el tejido de la trama, compacto y detallista, en segundo lugar. Lo verdaderamente interesante es comprobar cómo entrelaza ambos sin equivocar la jerarquía de lo primero sobre lo segundo; si diera prioridad a lo segundo, la novela no pasaría de ser un brillante ejercicio costumbrista; por el contrario, la manera en que esa voz llena la trama –yo diría: fecunda la trama– consigue la tensión adecuada para lograr esa intriga íntima que convence al lector de que debe ir por sus pasos para que la lectura alcance su sentido.











